martes, 28 de diciembre de 2010

A ella

Lo confieso, la poesía se me resistió durante años, bien dinamitada con el zafio mecanismo de relojería que me vendían en la escuela, como si debajo de cada verso se enredaran hilos inertes que hacían funcionar calculadamente cada figura, cada rima.
Ahora rimo lo que quiero, bueno no, nadie rima lo que quiere sino su experiencia, esa que a veces te ahoga en charcos de lágrimas al lado de tu colchón, esa que cuando la cuentas con tu soez discurso a los demás les parece insignificante.
Ella, ahora la rimo a ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario